Kayak Aguas bravas Valsesia, whitewaters Punks, Kayak y Espíritu de río
Kayak Aguas bravas Valsesia. Dicen que el agua siempre encuentra su camino… Y nosotros también.
Esta vez, lo encontramos en el Valle del Sesia, en el Piamonte italiano, donde el río no sólo baja… vuela, canta, ruge y se respira.
Y nosotros también.
El equipo de la escuela Govin Kayak nos lanzamos a esta peregrinación líquida con las palas afiladas, las almas abiertas y el espíritu a medio camino entre el punk de las aguas bravas y el zen de las aguas tranquilas.
Punk, alma y kayak
Este tour fue un equilibrio raro pero perfecto: actitud punk con espíritu de río. Un grito de rebeldía contra la rutina, y a la vez un susurro de conexión con algo más grande: el agua que fluye, la montaña que observa y la tribu que acompaña.
Animales Salvajes Sueltos en el Valle del Sesia

“Animali Sevatici Vaganti: guida con prudenza!”
Nos miramos.
Nos reímos.
Y entendimos que no hablaban solo de jabalíes…
¡Porque los verdaderos animales sueltos éramos nosotros, lso kayakers que invadimos cada año el valle del Sesia cuando los primeros calores de la primavera hacen rugir los ríos de la zona!
La tribu de Govin Kayak había llegado al Valle del Sesia para soltar adrenalina, fluir como el agua y dejar que el río nos pusiera en nuestro sitio: en mitad del caos, de la espuma… y de la calma después del chute de adrenalina y de alguna que otra nadada.
Nuestra base: Boss Kayak y buena vibra
Nos instalamos en el hostal de Boss Kayak, un templo kayakero, con frikis del río como tú, donde te alojas en un ambiente de lujo mientras tus palas, cuerdas, chalecos y resto de material se seca en el patio rodeado de los kayaks que puedes comprar y probar de su tienda situada en el mismo edificio. Allí se traza el plan diario mientras tomamos unas cervezas, cocinamos, alguien hace estiramientos en chanclas y otros ya están revisando sus GoPros y las fotos y vídeos del dia.
El hostal de la tienda Boss Kayak fue nuestro dojo temporal: el material secando al sol, olor a neopreno y charlas profundas entre cervezas, risas o siestas en el magnífico césped con área de pícnic situado al lado de la tienda. Aquí el descanso es parte del descenso. Y el fluir no se corta al salir del agua.
El olor a neopreno fermentado tan habitual de estos Kayak Camps se queda en el patio mientras hacemos vida y dormimos en el hostal.
Un lugar donde todo está pensado para remar, secar, comer y flipar con los vídeos que dan fe de las proezas realizadas durante el dia.
Porque remar no es solo bajar ríos.
Es encontrarse, perderse, reírse de uno mismo, dejarse llevar y, a veces, remar contra corriente… pero con estilo.
Gracias al río por acogernos.
Gracias al equipo por el fuego.
Y gracias al caos por el equilibrio.
Agua que fluye, mente que encuentra paz
Remamos tramos legendarios como el Clásico, el salvaje Alpine Sprint o Piode a Scopello, cada uno con su ritmo, su alma, su mensaje oculto. Como en la vida, a veces remarás fuerte, y otras solo te queda respirar y dejar que el río te lleve.
Remar hasta fundirse con el río. Ríos Sesia, Sermenza, Egua, Sorba y Gronda
El Tramo Clásico, el Alpine Sprint y Piode a Scopello fueron nuestros primeros mantras. El kayak, más que un deporte, se volvió meditación activa: roca, espuma y respiración. Cada línea era un verso, cada rápido una decisión vital.
Toboganes, saltos y flow infantil en los ríos Sorba y Gronda
En el Gronda y el Sorba, nos convertimos en críos. Nos devolvieron a la infancia salvaje, deslizándonos como niños por toboganes de agua fría y corazón caliente.
Literalmente: toboganes naturales, gritos agudos, risas contagiosas y alguna espalda que pidió tregua.
¡Y encima que entorno! Si te gusta esto de las aguas bravas y si habías visto imágenes de Kayak en el Valle del Sesia, seguro que habías visto los míticos toboganes y saltos en medio de uno de los pueblos más bonitos de los Alpes italianos.
Fotones de Alvaro la Fuente
Egua
Pero el plato fuerte fue el mítico Egua, con su salto del cilindro, que más que un paso técnico parece un rito de paso espiritual. El primer rápido, un clase IV+ acabado en un salto con autoboof por tobogán es de una estética tan bella que duele a los ojos.
El que salta, evoluciona. El que no, también. Pero con menos flow 😉.
El Egua fue otra historia: el salto del cilindro te pone frente a ti mismo, sin excusas. Lo haces o no, pero no mientes.
Sergi de packrafting.cat ha creado la guía definitiva de kayak y packraft de aguas bravas sobre el río Egua en ValSesia.
El Sermenza: un templo de roca y espuma
El cañón del Sermenza no se baja, se respira. Paredes que te susurran, agua que te empuja y un silencio que te grita.
En el cañón del Sermenza, el río se pone profundo —literal y metafóricamente—.
Agua potente, paredes que te abrazan (o te presionan), y una paz brutal en medio del estruendo. Balmuccia nos esperaba al final como una última sacudida para recordarnos que aquí no hay descanso hasta la última palada.Es un cañón muy especial, donde lo complicado es entrar (menudo rápido de entrada) pero una vez dentro no quieres salir. El rápido de Balmuccia y un tramo del clásico del Sesia, por su parte, fue el cierre perfecto: adrenalina pura que limpia la mente y deja el cuerpo vibrando a otro nivel.
¡La tribu del río… o la manada de animales salvajes!
Aquí no vinimos solos. Esta fue una ceremonia colectiva.
La manada estaba formada por: Fredy, Chris, Javi Velasco, Javi Cárdenas, Luisón, Dani, Álvaro, Jeroen, Michael, Andoni, Javi de Burgos y Sergi.
Un zoológico multiespecie: nutrias salvajes, jabalíes voladores, koalas que reman dormidos y hasta algún lama zen en kayak que susurraba “namasté, bro” tras cada línea bien hecha. Gente de río, de alma inquieta, que rema como vive: intenso, honesto, a veces desbordado y siempre con flow.
En resumen:
Sí, vimos carteles de «animales sueltos».
Sí, bajamos ríos como si fueran pistas de ski.
Sí, gritamos, flotamos, nos abrazamos, y casi lloramos con algún paisaje.
Y sí, fuimos agua… y por unos días, también fuimos río.
Kayak Aguas bravas Valsesia
Fluye como el agua, y serás río
Desde el primer día entendimos que aquí no se viene a controlar el agua.
Aquí se viene a dejarse llevar.


































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